Crisis en los lácteos: caen las ventas y tambos y empresas enfrentan un escenario crítico
04 de abril de 2026
El consumo interno sigue en retroceso, las exportaciones no repuntan y los costos presionan a toda la cadena. Empresas frenan producción, crecen las deudas y peligra el empleo en el sector.
El sector lácteo argentino atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. La caída sostenida del consumo, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de los costos operativos configuran una “tormenta perfecta” que ya impacta en tambos, industrias y empleo.
Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las ventas en el mercado interno cayeron 5% en febrero respecto de enero y 4,2% en la comparación interanual. En tanto, el primer bimestre de 2026 acumuló una baja del 4,9% en volumen y del 6,3% en litros equivalentes.
El fenómeno refleja un cambio en los hábitos de consumo: las familias ajustan gastos incluso en productos básicos como la leche, los quesos o el yogur. En este contexto, crece la demanda de opciones más económicas y se profundiza la sustitución por productos alternativos de menor costo.

Aunque algunos segmentos como postres o quesos de alta humedad muestran leves repuntes, lo hacen sobre niveles históricamente bajos. En paralelo, las empresas priorizan volumen por sobre rentabilidad, con promociones agresivas que incluso llevan a vender primeras marcas por debajo de segundas líneas.
La crisis del consumo se combina con otros factores que agravan el panorama. Las exportaciones siguen limitadas por la sobreoferta global, mientras que los costos de producción continúan en alza. A esto se suma la dificultad de acceso al financiamiento y el creciente nivel de endeudamiento en toda la cadena.
El resultado es un escenario de fuerte tensión: muchas empresas operan con márgenes negativos y algunas directamente paralizan su producción. Al mismo tiempo, la mayor producción de leche cruda genera sobrestock, lo que presiona aún más los precios a la baja.
El impacto ya se siente en casos concretos. La planta de Lácteos Verónica en Santa Fe se encuentra prácticamente paralizada, con riesgo para unos 700 puestos de trabajo. En tanto, SanCor enfrenta una profunda crisis financiera, con deudas millonarias y múltiples pedidos de quiebra. También Sudamericana Lácteos evalúa ceder su operación a una cooperativa ante la imposibilidad de sostener la actividad.

El deterioro del sector también se refleja en movimientos estratégicos. La multinacional Saputo vendió gran parte de su negocio local, mientras que la alianza entre Arcor y Danone para controlar La Serenísima consolida un proceso de concentración del mercado.
En este contexto, el sector lácteo argentino enfrenta un horizonte incierto. Con consumo deprimido, precios en baja y exportaciones estancadas, la recuperación no aparece en el corto plazo y crecen las dudas sobre la supervivencia de numerosos actores de la cadena.


