Dos años de Javier Milei: la encuesta que desnuda la paradoja del poder libertario
10 de diciembre de 2025
A 24 meses de la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada, un nuevo sondeo expone un fenómeno singular: el Presidente conserva niveles de imagen relativamente altos, pero pierde consenso sobre el rumbo del país y sobre el impacto económico de sus políticas. Un tablero emocional frágil, una sociedad partida en tercios y un electorado independiente que definirá la gobernabilidad en 2026.
Cuando se analizan encuestas en contextos de crisis prolongada, lo importante no es el dato aislado, sino la contradicción que ese dato insinúa. La última medición de Equipo_Mide, conocida a dos años de la asunción de Javier Milei, deja al descubierto esa paradoja: el Presidente mantiene 53% de imagen positiva, pero 52% de los consultados cree que el país va en la dirección equivocada.
Es el divorcio entre expectativa y resultado, entre adhesión identitaria y experiencia material. Un fenómeno recurrente en la política argentina, pero que en este caso aparece exacerbado.
Un país polarizado, pero no simétrico
Según el estudio, 34% cree que estará mejor en los próximos seis meses, mientras que 33% espera estar peor. Un empate técnico que no expresa estabilidad, sino volatilidad. Argentina parece atrapada en un péndulo emocional: esperanza (24%) e incertidumbre (23%) conviven en niveles casi idénticos.
La bronca —que el oficialismo identifica como energía política regenerativa— se mantiene en 19%, mientras solo 12% expresa confianza. Cuando se agrupan emociones, el resultado es otro espejo partido: 38% positivas vs. 36% negativas.
La sociedad no está dividida en dos, sino en tres tercios que mutan según el impacto económico del mes. Un ecosistema incómodo para cualquier gobierno.
Evaluación de gestión: una base fiel, pero no expansiva
Otro punto que ilumina el sondeo es la intensidad del juicio público:
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38% valora positivamente la gestión (sumando “muy buena” y “buena”),
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62% la evalúa entre regular y mala,
con un dato que sobresale: el 29% que considera “muy mala” la administración.
La imagen personal de Milei —más elevada que la evaluación de su gobierno— actúa como un blindaje político. Pero no anula un riesgo evidente: cuando el bolsillo se estrecha, el juicio sobre “la figura” se ajusta con más rapidez que el que se hace sobre “el rumbo”.
Impacto económico: la realidad que condiciona el experimento
El dato más áspero del informe es económico:
61% de los argentinos dice verse afectado negativamente por las medidas del Gobierno.
Y dentro de ese deterioro:
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32% no llega a fin de mes,
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16% se endeuda para cubrir gastos,
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13% utiliza ahorros para sobrevivir.
La percepción de quién paga el ajuste también es reveladora: 40% dice que las políticas golpean a los que menos tienen, apenas 13% cree que afectan a la “casta política”. Una marca discursiva que comienza a erosionarse.
El factor independiente: el tercio que decide
El mapa de identificación política profundiza la lectura:
36% se reconoce oficialista, 30% opositor y 34% independiente.
En cualquier sistema democrático, ese tercio define elecciones. En la Argentina actual, define además la gobernabilidad.
Ese segmento, poco ideológico y altamente reactivo al bolsillo, será el que incline la balanza sobre el éxito o el fracaso del experimento libertario.
Las formas: el límite del mileísmo
Aunque la imagen presidencial se mantenga en un umbral razonable (53%), 59% de los encuestados rechaza las “formas” de Milei. Es decir: apoyan —o toleran— la dirección general del proyecto, pero desconfían de la retórica, de los ataques y de la confrontación permanente.
El estilo, para un presidente de minoría parlamentaria, no es un accesorio: es parte del programa de gobernabilidad.
Un gobierno en su punto de inflexión
La encuesta de Equipo_Mide no es una sentencia, sino un aviso. A dos años de gestión, Milei enfrenta un escenario que combina apoyo identitario, desgaste económico y polarización emocional.
La sostenibilidad del proyecto dependerá, en última instancia, de dos variables:
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El comportamiento del bolsillo en los próximos seis meses, y
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La capacidad de seducir a ese tercio independiente, hoy atrapado entre la expectativa de cambio y la dureza del ajuste.
En política, la realidad siempre llega. La encuesta solo anticipa su forma.







