La Plata Diario

La carne, en su pico de 15 años: sube fuerte, empuja la inflación y hunde el consumo


19 de marzo de 2026

El precio de la carne vacuna se disparó en febrero y alcanzó su nivel relativo más alto en más de una década. Con subas sostenidas, menor oferta y más exportaciones, el impacto ya se siente en los mostradores y en el bolsillo de los argentinos.

Redacción La Plata Diario

En la Argentina donde el asado es casi una identidad nacional, el precio de la carne vacuna volvió a romper todos los techos y se convirtió en uno de los principales motores de la inflación. Los números son contundentes: en febrero, el valor de la hacienda en pie subió 8,5% mensual y acumuló un salto del 72,7% interanual, según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes (Ciccra).

El dato más inquietante no es solo la suba, sino su dimensión histórica. El precio relativo del kilo vivo alcanzó su nivel más alto en 15 años dentro del índice de precios mayoristas, lo que marca un cambio de época para un producto que durante décadas fue sinónimo de acceso masivo.

Detrás de esta escalada hay una combinación de factores que se retroalimentan. Por un lado, la oferta se achicó producto de tres campañas consecutivas atravesadas por condiciones climáticas adversas. La sequía primero y la recomposición posterior del stock ganadero dejaron menos animales disponibles para faena.

El precio de la carne es récord: el Gobierno, en alerta por la inflación de febrero

Esa menor oferta impactó directamente en la cadena productiva: menos vientres, menos terneros y, en consecuencia, menos carne en el mercado. A esto se suma el efecto estacional típico de los primeros meses del año, que suele presionar los precios al alza.

Pero el fenómeno no termina ahí. El precio del ganado medido en dólares también subió con fuerza, impulsado por el aumento en pesos combinado con una relativa estabilidad del tipo de cambio. En febrero, el kilo vivo llegó a cotizar por encima de los 2,7 dólares, consolidando una tendencia que encarece aún más el producto en términos internacionales.

El traslado a los mostradores fue inmediato. Cortes populares como la paleta, el cuadril y la nalga registraron subas cercanas al 8%, mientras que el asado superó los $16.800 por kilo. Incluso la carne picada, históricamente elegida por su accesibilidad, se encareció más de un 7% en un solo mes.

Inflación. Golpe al bolsillo: sube el precio de la carne

El efecto dominó es claro: la carne no solo sube, sino que arrastra al resto de los alimentos y presiona el índice general de precios. En paralelo, el pollo —tradicional sustituto— también aumentó más de un 10%, cerrando el círculo de presión sobre la canasta básica.

Sin embargo, el dato que revela el impacto real está del lado del consumo. Mientras los precios escalan, los argentinos comen cada vez menos carne vacuna. El consumo per cápita cayó a 47,3 kilos anuales, el nivel más bajo de la serie histórica. En términos interanuales, la caída es del 13,8%.

La postal es elocuente: menos asado en la mesa, porciones más chicas y un cambio de hábitos que empieza a consolidarse. Lo que antes era cotidiano hoy se vuelve excepcional.

Fuerte aumento en los precios de alimentos post PASO

En paralelo, el sector muestra otra cara: las exportaciones crecen. En los primeros dos meses del año, los envíos al exterior aumentaron 6,6%, impulsados por mercados como Estados Unidos, Europa e Israel. Esa dinámica refuerza el perfil exportador de la industria, pero también tensiona el abastecimiento interno.

Así, la carne queda atrapada en una lógica dual: más cara para el mercado local, más atractiva para vender al mundo.

El resultado es una ecuación incómoda para la economía doméstica. Con salarios que corren detrás de los precios, la carne deja de ser un alimento básico y se convierte, lentamente, en un bien cada vez más selectivo.

Y en ese cambio silencioso, la inflación encuentra uno de sus motores más potentes: el que impacta directo en la mesa de todos los días.

Redacción La Plata Diario

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